Por: José Gilberto Rodríguez
En el lado constitucionalista, a partir del 27 de abril y del triunfo del puente Duarte, se produjeron cambios sustanciales en la forma de organización política y militar. Los comandos se constituyeron en la forma de organización del pueblo, convirtiéndose en especies de batallones de hombres y mujeres que cumplían distintas funciones, resultando ser muy eficientes en los enfrentamientos; así como en la división interna del trabajo. Se destacan también los sindicatos y diferentes partidos políticos quienes crearon y dirigieron sus propios comandos, que funcionaban con relativa autonomía, pero sujetos a las directrices generales del gobierno constitucionalista. Se estima que los comandos llegaron a aglutinar alrededor de 10 mil personas.
El gobierno constitucionalista no estaba solo en sus tareas de organizar y defender el país antes la difícil situación que vivía la tierra de los padres de la patria, porque desde el exilio en Puerto Rico Juan Bosch mantenía estrechos contactos con los máximos dirigentes de dicho gobierno. Desde allí favoreció la elección formal de Francisco Alberto Caamaño como presidente constitucional de la nación. El 3 de mayo las cámaras legislativas electas en 1963, lo confirmaron como presidente.
Este gobierno de Caamaño estuvo conformado por las siguientes figuras: Jottin Cury, Secretario de Relaciones Exteriores, Ramon Montes Arache, Secretario de las Fuerzas Armadas, Héctor Aristy, Secretario de la Presidencia, Emilio Almonte Jiménez, Secretario de Obras Publicas, Marcelino Vélez Santana, Salud Publica, Virgilio Mainardi Reyna, de Trabajo, José Rafael Abinader, Finanzas, Fernando Silié Gatón, Educacion, Bellas Artes y Cultos.
Lo curioso del momento en que vivía la República Dominicana en ese entonces es, que mientras por un lado las cámaras legislativas habían ratificados al gobierno de los constitucionalistas, para estar al frente de la nación, los militares anti-boschistas formaron una Junta Militar presidida por Bartolomé Benoit , pero Estados Unidos consciente de la necesidad de dar cierta legalidad e institucionalidad a la situación creada procedió a escoger a Antonio Imbert Barreras, uno de los dos sobrevivientes del asesinato del sátrapas Rafael Leonidas Trujillo, como presidente del país
Es con este pretexto que nace el gobierno de Reconstrucción Nacional encabezado además de Imbert Barreras por Pedro Bartolomé Benoit, como representante de las Fuerzas Armadas, además de Julio Postigo, Carlos Grisolía Poloney, Y Alejandro Zeller Cocco, quienes representaban a la sociedad civil. Lo cierto de todo esto, es que este famoso gobierno de reconstrucción no fue más que un aparataje de los norteamericanos, para facilitar la intervención militar al territorio dominicano. Era tan evidente que de todas las personas que representaban la sociedad civil, ninguna tenía liderazgo alguno reconocido.
Según cuenta la historia la primera tarea del llamado gobierno de Reconstrucción Nacional fue de carácter militar y consistió en reducir las posiciones ocupadas por los constitucionalistas. Es entonces que nace la llamada operación limpieza que se inicio eliminando los comandos que se encontraban en la parte Norte de la ciudad de Santo Domingo. Para realizar tal tarea se asignaron los generales Enrique Pérez y Pérez y Salvador Lluveres Montas dos de los militares de alto mando mas fieles al recalcitrante Elías Wessin y Wessin, estos comandantes y sus hombres recibieron asesorías y equipos de los Estados Unidos para llegar a cabo la misión asignada. Las fuerzas constitucionalistas de la zona Norte fueron derrotadas en los combates iniciados en los alrededores de la Avenida Máximo Gómez, reduciéndose la resistencia a la zona Sur de la capital.
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