Por Gilberto Rodriguez
(2DA PARTE)
El lunes 26 la marina de guerra entra en combate uniéndose al General Elías Wessin y las tropas de San Isidro, bombardeando por aire y agua la zona de los Constitucionalistas. El día siguiente, martes 27 de abril la injerencia directa de los Estados Unidos logró concentrar los cuerpos militares que se encontraban dispersos e indecisos para enfrentar la insurrección popular. Esta intromisión de los gringos hizo que entre los constitucionalistas se propagara el desaliento y la confusión. Este mismo día las tropas de Elías Wessin y Wessin tomaron posiciones en la margen Este del puente Duarte e iniciaron un feroz ataque con el propósito de derrotar las improvisadas fuerzas constitucionalistas.
Mientras esto sucedía el gobierno constitucionalista se encontraba en una profunda crisis interna. Ante esta agravante situación el poder ejecutivo y los principales líderes del PRD fueron a la embajada de los Estados Unidos en Busca de una mediación con las topas de San Isidro que eran lideradas por Wesin. Es en este momento que el embajador de los Estados Unidos en el país Tapley Bennett dijo "no es un momento para hacer negociaciones sino mas bien es el momento para rendirse". Esa actitud despectiva y humillante del embajador norteamericano cerró las posibilidades de detener el proceso ya iniciado y cualquier tipo de entendimiento.
Al salir de la Embajada Americana el presidente Dr. Rafael Molina Ureña renunció a su cargo y se exilió en la embajada de Colombia, pero un militar llamado Francisco Alberto Caamaño Deñó dijo "continuaremos luchando pase lo que pase". El Coronel de Abril , junto a Ramón Monte Arache y otros constitucionalitas luego de salir de la embajada se fueron a luchar para el puente Duarte donde convocaron al pueblo "con palo, piedra, armas, con la mano y con lo que tengan" para luchar, logrando que las tropas de Wessin retrocedieran.
Los enfrentamientos en el puente Duarte se prolongaron por varias horas, en la que la resistencia de los combatientes del pueblo no cedió un paso atrás a pesar de la gran cantidad de bajas que se producía. La capacidad combativa y la resistencia del pueblo saldaron el enfrentamiento en un fracaso rotundo para las fuerzas de San Isidro quienes al finalizar la tarde, tuvieron que declarar la retirada. El triunfo popular afianzó en el pueblo los deseos liberales y el retorno del Prof. Juan Bosch al poder, pero al Bosch estar imposibilitado para entrar al país delegó sus derechos constitucionales en el coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó, el mismo fue juramentado como presidente provisional del lado constitucionalista.
La derrota sumió en la desmoralización a las tropas del General Elías Wessin y Wessin quienes se prepararon para rendirse, pero en una actitud injerencista, abusiva y antipatriótica la embajada norteamericana trató por todos los medios de movilizar las fuerzas de San Isidro, para retomar la ofensiva, prometiéndole apoyo logístico. El desaliento y las deserciones fueron tales, que en una actitud desesperada cobarde y antinacional el día 28 de abril, atraves de una Junta Militar recién creada y encabezada por General Wessin, se solicitó formalmente la intervención militar norteamericana al país. Este acontecimiento le permitió a la embajada norteamericana financiar un consejo militar en la base aérea de San Isidro el cual fue presidido por el coronel Pedro Bartolomé Benoit.
La actitud de la Junta Militar y la embajada de los Estados Unidos en la persona del perverso embajador Tapley Bennett, permitiría que la noche del 28 de abril se produjera la segunda intervención yanquis en la República Dominicana en la tierra por la que Duarte, Mella , Sánchez, Luperón, Santiago Rodríguez, Gaspar Polanco y otros tantos patriotas lucharon, dando algunos de ellos, hasta sus vidas con tal de que fuera libre de toda potencia extranjera, pero que malos dominicanos y esbirros como el General Wessin y Wessin no valoraron
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