El presidente venezolano Hugo Chávez admitió ayer miércoles que podría necesitar a medio plazo un tratamiento de quimioterapia para “blindar” su cuerpo contra el cáncer, pero negó que la enfermedad afectara al colon o al estómago y reiteró que su recuperación está siendo satisfactoria.
“Después de la extracción del tumor ha habido un nivel óptimo de recuperación (...) Vamos a entrar de lleno en la segunda etapa y a lo mejor en una tercera, que muy probablemente requerirá la aplicación de métodos como radioterapia o quimioterapia (...) para blindar el cuerpo de nuevas células malignas que amenazan”, dijo el presidente en intervención telefónica en la televisión oficial VTV.
“Pero no lo sé todavía, depende de la evaluación” médica, agregó el jefe de Estado.
Chávez reconoció que esta fase del tratamiento sería “un poco dura”, aunque subrayó su fe en “vencer las dificultades”.
“Las evaluaciones médicas continúan porque la amenaza de expansión está latente (...) Las evaluaciones van órgano por órgano y no debo dar más detalles”, dijo.
A Chávez, de 56 años, se le extrajo el 20 de junio en La Habana un tumor canceroso de la zona pélvica. Este miércoles, el jefe de Estado no quiso dar más detalles sobre la zona de su cuerpo en la que se encontraba el cáncer, aunque desmintió que se sitúe en el colon o en el estómago, como se ha publicado en diversos medios.
“Dicen que si tengo el Bombay es la capital. Chavan hizo alusión a una posible implicación extranjera y afirmó que era un “desafío a la soberanía india”. En un comunicado, el primer ministro indio Manmohan Singh condenó los atentados, llamando a la población de Bombay a “mantenerse en calma y a mostrar una imagen unida”.
colon picado en cuatro pedazos, el estomágo picado: No tengo nada de eso picado y creo que deben haberse convencido por las actividades que vengo realizando en esta etapa. Es un cáncer pero no como algunos quisieran”, dijo el presidente. Chávez, en el poder desde 1999, pudo regresar de Cuba a Venezuela el 4 de julio pero necesita seguir un tratamiento médico riguroso que le obliga a limitar sus apariciones públicas y su agenda de trabajo.
“Yo tenía un tumor grande. Cuando vi esa imagen, dije: ‘Dios mío’. Era casi como una pelota de beisbol”, dijo el mandatario, admitiendo que al diagnosticársele el cáncer “le asaltaron los fantasmas” de la muerte.
“Cuando a uno le dicen cáncer, uno lo asocia con el fin”, reconoció, explicando que perdió 14 kilogramos.

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